Aldo Silva – Hombre de mundo

Sus primeros pasos fueron en la radio, pero sin dudas es un bicho de televisión: desde hace quince años, conduce la edición central de Telemundo por Canal 12 y se ha convertido en uno de los periodistas más consagrados de nuestro país transmitiendo sucesos históricos de aquí y allá.

Aldo Silva 1Es el mayor de tres hermanos, hijo de Washington y Marta. Creció en el barrio Reducto-Aguada y disfrutó de una infancia privilegiada con mucho cariño alrededor. “Me crie con una pelota de fútbol jugando en el baby con papá acompañándome a todos lados. También, desde muy chico jugué al básquetbol en Aguada, incluso hoy como veterano”, nos cuenta Aldo Silva sobre sus dos pasiones. Y sumamos una tercera: la música. Y ahora una cuarta: comunicar. Es que Aldo es un periodista de los que solemos llamar de “pura cepa”, a quien la experiencia supo instruirlo más que nadie en el camino que eligió recorrer: el de dar noticias. Protagonista del exitoso programa político Código País, y actual conductor de Fuentes Confiables en Radio Universal y Telemundo por Canal 12, nos encontramos en el mirador de la Intendencia de Montevideo para conocer la historia de este personaje que día tras día acompaña a los uruguayos puertas adentro.

¿Cómo llegaste a los medios de comunicación?

Siempre soñé con hacer algo en los medios, papá era un hombre de radio frustrado. De niño me gustaba relatar partidos de fútbol y más de chiquilín fui pensando en ser locutor, aunque también me atraía mucho la música. Todo se fue dando muy naturalmente, un día me presenté a un taller de radio para hacer mis primeras armas y allí conocí amigos que luego me llevaron al medio. Conocí a Elías Turubich, una gloria de la radio que hacía un programa de canto popular, él me llevó de telefonista y podríamos decir que ese fue el comienzo de mi carrera, allá por 1968.

¿Cuándo se da el gran salto al noticiero de Teledoce?

Luego de esa experiencia, pasé por diferentes radios y trabajé con gente muy importante de la que no me olvido. Tuve el honor de trabajar en Emisora del Palacio junto a Tabaré Couto y otros compañeros, en el programa Sálvese quien pueda, y un día me seleccionaron para la prueba de un informativo al mediodía en Canal 12 con Laura Daners. Finalmente, gané el concurso, pero el programa nunca se hizo, y fue entonces que me propusieron ir a la edición central. Se me abrió un portón gigantesco, donde conocí un mundo diferente y apasionante. Pasé por todas las etapas, fui periodista de calle, manejé móviles y llegué a estar casi dos días sin dormir. El comienzo fue en 1992, hice todo desde abajo hasta hoy que estoy en el máximo lugar al que yo puedo aspirar: ser el conductor principal de Telemundo.

A pesar de los muchos cambios que experimentó el noticiero en todo este tiempo, vos permanecés. ¿Por qué?

Quiero ser cuidadoso con mis palabras porque otras personas no permanecieron, y no quiero decir que fui mejor que nadie, pero bueno… Son muchos años en el canal, la gente me identifica e incluso cuando me ven por la calle me dicen: “¡Canal 12!” o “¿qué hacés, Telemundo?”. Empecé de muy abajo y le dedico mucho tiempo a mi trabajo, porque así lo siento. Es una carrera que abracé de grande, ya que de chico no me imaginaba dando noticias o entrevistando gente en televisión. Estar en este lugar es algo muy fuerte en mi vida.

Aldo Silva 2¿Cómo manejás la responsabilidad que te da ese rol? ¿Sentís que debés cuidar más tus opiniones?

Sí, absolutamente. Un gesto puede desequilibrar una noticia y me cuido mucho en ese sentido porque, además, no me interesa dar opiniones, menos en esta etapa de mi carrera. Tengo un rol muy comprometido con dar la noticia. Además, hoy hay mucha gente calificada en dar opiniones, yo pretendo ser una persona calificada en dar noticias.

¿Cuál fue la noticia más importante que te tocó transmitir?

Son muchos los sucesos que me han tocado comunicar, pero creo que siempre lo más importante es lo que tiene que ver con la elección de un presidente en Uruguay. Eso es lo que más me importa a mí; cada vez que doy el nombre del nuevo presidente de la república, me emociono. También puedo destacar otras noticias impresionantes: cuando cayeron las torres gemelas, la caída del gobierno de Fernando de la Rúa en Argentina y el incendio de la UTE, que fue muy impactante en mi carrera porque era un periodista muy joven.

Además del noticiero, conducís tu propio programa en radio Universal, ¿qué tiene la radio que no tiene la televisión?

La radio me da privacidad, me gusta mucho trabajar allí y me siento muy cómodo. Por el contrario, en la tele estoy muy expuesto, aunque así lo asumo porque está bien. Y algo fundamental es que el peso de los errores en televisión es mucho más grande que en la radio. Ambos son mundos maravillosos y estoy feliz con este complemento: radio de mañana, televisión de noche.

Las redes sociales se han convertido en una herramienta importante de comunicación, ¿cuáles son sus ventajas y desventajas?

Primero que nada, el balance es positivo, son un medio de comunicación más, pero también un atajo para personas con quien yo no compartiría ni un vaso de agua en el desierto. Me llevo bien con el mundo digital, pero ahora estoy un poco peleado porque justamente me hartó tener línea directa con ciertos personajes. Hay mucha violencia, a veces se puede generar un hecho de discrepancia que naturalmente conduzca a situaciones de enfrentamiento, pero la violencia porque sí no me interesa, y de eso está repleta la comunicación en ciertas redes sociales. Aun así, encuentro más pro que contras, tengo amigos en varias partes del mundo y hablo todos los días con ellos. Es glorioso.

¿Con qué proyectos estás a futuro?

Estoy trabajando una de las grandes pasiones de mi vida que es el básquetbol y el fenómeno Aguada. Ahora sigo de festejo en festejo porque salimos campeones. Tengo proyectos periodísticos en torno a los cien años que cumplirá el club en 2022 y quiero hacer algo importante para ese entonces.

Aldo Silva 4Lo que se hereda, no se roba

Nos cuesta imaginarlo sin corbata, pero ese Aldo existe y cuando llega a su casa disfruta de compartir tiempo libre con sus hijos, Julieta y Emil. Se define como un papá presente, que está dispuesto a acompañar, pero sin ser amigo. “Cuando me pongo en el papel de rezongón, siempre le digo a mi hijo: ‘a los amigos los elegís vos, yo soy tu padre, el único’”, sentencia. Y aunque de vez en cuando esa distancia es necesaria, también valora los espacios de charlas y juegos. “Me gusta mucho compartir vacaciones y viajes. Puntualmente, con mi hija Julieta, de 19 años, tenemos muchas debilidades por el lado de la música y hablamos bastante de sociedad y política; mientras que, con mi hijo, que tiene 15 años, vamos al básquetbol juntos, compartimos muchos momentos de deporte y hablamos hasta donde él me deja porque es una persona muy reservada”, nos cuenta sin que se le borre la sonrisa de la cara.

 

¿Qué heredaste vos de tus papás y tus hijos de vos?

Qué pregunta… Creo que de mamá heredé el optimismo y de papá, los sueños. Él era muy soñador, siempre estaba soñando cosas que nunca materializaba, y por suerte, yo sí las materialicé. Aunque no pudo ver mi mejor momento como conductor, sí me acompañó en el camino cuando recién empezaba. Era muy gracioso verlo grabar cuando empezaba Telemundo y luego felicitarme por mi performance. De repente me decía: “Qué bien que estuviste”, y ¡solo aparecía mi mano! En mis hijos veo reflejadas muchas cosas de mí. Con Julieta compartimos gustos y gestos, y mi hijo heredó la perseverancia. Yo me caigo y me levanto, mi vida está hecha de derrotas y triunfos. Y en ese sentido, Emil es medio testarudo y perseverante como su papá.

¿El desafío de la paternidad es mayor con una profesión que exige mucho tiempo?

Yo no tengo todo el día para estar con mis hijos, pero trato de darle calidad al tiempo que estoy con ellos. Entonces, creo que pasa por ahí. Con mi mujer nos complementamos enormemente y somos un gran equipo a la hora de estar con nuestros hijos. Por mi trabajo, no tengo tanto tiempo en casa, pero cuando estoy, estoy. Ojo, a veces, como cualquier padre, llego muerto y no quiero saber de nada. Pero normalmente, trato de conectarme, saber en qué andan, acompañarlos y lo más importante: marcar camino, pero sin influenciar decisiones. Me duelen sus fracasos, pero es bueno que los tengan porque es una forma de aprender.

Tu profesión te hace estar más en contacto con lo que pasa día a día, ¿te preocupa el mundo que les estamos dejando a los chicos?

Sí, claro. Básicamente, lo que veo es un mundo muy complejo para el que no esté preparado porque debemos concientizarnos para trabajos que aún no fueron creados. Es un mundo inesperado, no previsible. Lo más importante que tengo en mi vida son mis hijos, y uno quiere que tengan las herramientas para estar listos, y, a su vez, que salgan a buscar la felicidad y la libertad. Tampoco es bueno que pasen todo el día encerrados estudiando por si quizás en un futuro… No, diviértanse, disfruten el tiempo libre, pero hay que estudiar y encontrar cuál es la fórmula del “éxito” en un mundo que cambia constantemente.

¿Predicar con el ejemplo es la mejor enseñanza?

Es una parte importante de la enseñanza, ellos ven a sus padres que se manejan con ciertos códigos éticos y van por el mismo camino, más allá del libre albedrío. Tengo amigos que han marcado un camino para sus hijos y, sin embargo, acabaron tomando rutas muy diferentes. Creo en el libre albedrío y en las decisiones personales, sabiendo que uno tiene una influencia muy fuerte. Es muy importante la enseñanza del hogar, la contención y, más que nada, el cariño a la hora del fracaso. O sea, ¿te caíste? Yo estoy contigo, vamos de vuelta, hay que recomponerse.

Aldo Silva 3

Otras pasiones

Antes de ser la cara de Telemundo, Aldo fue mánager de los Buitres, y aunque la sobriedad del informativista parece estar muy alejada de la adrenalina del roquero, en él conviven ambos perfiles. “Tampoco es que soy de hacer pogo en los recitales, aunque he hecho alguno que otro, pero conviven perfectamente porque una cosa no quita la otra. Varias figuras del rock que siempre admiré no se caracterizaron por grandes excesos, al menos públicamente”, explica. Su pasado de música tuvo un peso muy importante en su vida y aún hoy intenta mantenerse cerca. Es el aire fresco que necesita, a veces basta con una canción en la radio o una charla con su hija sobre un disco nuevo que disfrutan escuchar juntos.

Ping pong

¿Radio o televisión?

¡Qué difícil! Televisión, queda mucho por hacer y económicamente es más sólida que la radio.

¿Telemundo o Código País?

Telemundo. Me gusta dar noticias, me gusta que vos no sepas y que yo te diga lo que pasó. Siempre me imagino gente sorprendida escuchando lo que uno está diciendo.

¿Charlie García o Alberto Spinetta?

Charlie García, sin dudas.

 ¿Peñarol o Aguada?

¡Aguada! Esa también fue difícil, mis amigos de Peñarol me van a matar.

Es muy importante la enseñanza del hogar, la contención y, más que nada, el cariño a la hora del fracaso.

Cada vez que doy el nombre del nuevo presidente de la república, me emociono.

Hoy hay mucha gente calificada en dar opiniones, yo pretendo ser una persona calificada en dar noticias.

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